La empresa Frudesa deseaba lanzar al mercado una nueva línea de productos, los precocinados. El lanzamiento era arriesgado, pues nos encontrábamos a primeros de los noventa y los precocinados era un nuevo segmento del mercado.
El uso de medios masivos para el lanzamiento, no se justificaba, pues el público objetivo era reducido y la distribución en un primer momento sería selectiva a grandes núcleos urbanos.
El marketing directo parecía el medio ideal para apoyar el lanzamiento, pues permitía centrar la campañas solo en las áreas geográficas donde abría distribución, y aunque posee costes por contacto más altos que los medios masivos, pueden crearse campañas con presupuestos muy inferiores a los que requiere el uso de la televisión que era la alternativa tradicional para el lanzamiento de productos de consumo.
En cuanto a los nuevos productos, estaban basados en el concepto "plato completo" y sus ingredientes básicos eran las 'pastas y arroces. Se eligió estas especialidades pues eran las mejores conseguidas con la técnica del precocinado, y de hecho en los test ciegos obtuvieron altas puntuaciones de satisfacción por los clientes, aunque en las dinámicas de grupo que se realizaron seguía existiendo ciertos frenos a probar por primera vez el producto.
Con todo ello, se diseñó una campaña con dos objetivos básicos:
- Creación de una base de datos con potenciales consumidores de platos precocinados.
- Obtener prueba de producto que venciera el freno a probar el producto.
|